Calor en la oficina: qué dice la ley y qué puedes exigir
El real decreto fija límites concretos de temperatura para el trabajo de oficina. Qué marca la norma, qué puedes reclamar y qué hacer mientras llega la solución.
Cada verano se repite la misma escena: termómetro por las nubes, aire acondicionado que no da abasto o directamente no existe, y la sensación de que no hay nada que hacer. Hay bastante más margen del que la gente cree, porque en España la temperatura del puesto de trabajo está regulada.
Lo que dice la norma
El Real Decreto 486/1997, sobre lugares de trabajo, fija para los locales donde se realizan trabajos sedentarios —oficinas y similares— un rango de 17 a 27 grados. Para trabajos ligeros, de 14 a 25. También marca la humedad relativa, que debe moverse entre el 30 y el 70 por ciento.
No es una recomendación de buenas prácticas: es normativa de prevención de riesgos laborales, y la empresa tiene obligación de cumplirla. Desde 2022 la cosa se reforzó, además, con la obligación de adoptar medidas cuando la ola de calor active un aviso meteorológico y el trabajo sea al aire libre.
Qué hacer si se incumple
Documéntalo. Es el paso que casi nadie da y el que más peso tiene. Un termómetro de interior con registro de máximas y mínimas, colocado en tu puesto —no junto a la ventana ni encima de un equipo que caliente—, y anotar las lecturas con día y hora durante un par de semanas.
Habla con el delegado de prevención. Si hay representación sindical, es la vía natural. Si no la hay, dirígete al responsable de prevención de riesgos, por escrito.
Pide una evaluación. La empresa está obligada a evaluar las condiciones termohigrométricas del puesto si hay una queja fundada.
Inspección de Trabajo. Es el último paso y funciona. Se puede denunciar de forma anónima a través de la sede electrónica, y no hace falta agotar antes las vías internas, aunque suele ser más eficaz intentarlo.
Mientras tanto
Las soluciones de andar por casa no sustituyen a que se arregle el problema, pero ayudan a pasar el mes:
- Cierra persianas por la mañana en las fachadas que dan al sol. Una vez que el calor entra, ya no hay quien lo saque.
- Ventila de madrugada o a primera hora y cierra después. Abrir a las cinco de la tarde es meter aire caliente.
- Un ventilador de sobremesa pequeño no baja la temperatura, pero mueve el aire y eso cambia bastante la sensación térmica.
- Apaga lo que no uses. Una impresora en espera y tres monitores encendidos calientan una sala pequeña más de lo que parece.
- Bebe agua constantemente, aunque no tengas sed. La deshidratación leve se nota primero en la concentración.
El teletrabajo no lo arregla solo
Si trabajas desde casa, la normativa de lugares de trabajo no se aplica igual, pero la empresa sigue teniendo obligaciones de prevención sobre el puesto. Y a efectos prácticos, el problema es el mismo: si tu habitación pasa de 30 grados, tu rendimiento cae y tu salud lo nota. Merece la pena plantearlo, no asumirlo como un coste privado de trabajar en casa.