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Moda

Bufandas y pañuelos: qué tejido elegir y tres nudos útiles

Cómo acertar con el tejido, el tamaño y el nudo para que la bufanda abrigue, no pique y no te coma el cuello del abrigo.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Mujer con bufanda de lana anudada sobre un abrigo en otoño
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Llega el frío de verdad y la bufanda deja de ser un adorno para convertirse en la prenda que decide si sales cómoda o rascándote el cuello toda la mañana. Y el pañuelo, que no abriga casi nada, es capaz de levantar un abrigo soso mejor que ninguna otra cosa. La diferencia entre que funcionen o no está casi siempre en el tejido y en el tamaño, no en el precio.

El tejido: lo que decide si pica o no

Que una lana pique no significa que sea mala. Depende del grosor de la fibra: cuanto más fina, más suave al contacto con la piel del cuello, que es de las más sensibles del cuerpo.

  • Lana merina. Fibra fina, abriga mucho para lo que pesa y casi nunca raspa. Si tienes la piel reactiva y solo vas a comprar una pieza, que sea una bufanda de lana merina: es la más agradecida para llevar a diario.
  • Cachemir y mezclas. Suavísimo y muy caliente sin volumen. A cambio, pide cuidados y hace bolitas con el roce del bolso y del abrigo.
  • Lana virgen o de cordero. Resistente y muy caliente, pero con fibras más gruesas. Perfecta si la llevas por fuera del abrigo o sobre un jersey de cuello alto.
  • Alpaca. Muy cálida y con ese pelo largo característico. Suelta algo de pelusa los primeros usos.
  • Acrílico. Barato y con colores vivos, pero no transpira: en el metro o en una tienda con calefacción notarás calor húmedo en el cuello.

Truco de tienda: pásate la bufanda por la cara interna de la muñeca, no por la mano. Si ahí molesta, en el cuello será peor.

Medidas y formatos que sí sirven

La mayoría de los problemas de volumen vienen de comprar una bufanda enorme pensando que abrigará más.

  • Bufanda estrecha y larga (unos 25-30 cm de ancho): la más versátil. Da dos vueltas sin convertirse en un collarín.
  • Bufanda manta: muy cálida y muy voluminosa. Va bien sobre abrigo de paño recto y fatal bajo una cazadora corta o una gabardina ceñida.
  • Cuello cerrado o braga: lo más práctico si vas en bici, en moto o con niños. No se descoloca y no cuelga.
  • Pañuelo cuadrado: el de 90 cm es el clásico que se anuda al cuello; los pequeños, de unos 50-60 cm, quedan mejor en el asa del bolso o como diadema.

Tres nudos que resuelven casi todo

El lazada simple

Dobla la bufanda por la mitad a lo largo, pásala por el cuello y mete los dos extremos por el bucle que queda. Es el nudo rápido, queda limpio y no se deshace al caminar. Funciona mejor con bufandas largas y de poco grosor.

La doble vuelta suelta

Rodea el cuello dos veces dejando la primera vuelta un poco holgada y los extremos desiguales, uno más largo que otro. Es el que mejor queda con abrigo abierto, porque llena el hueco del escote sin aplastar.

El nudo pañuelo al cuello

Dobla un pañuelo cuadrado de seda en triángulo, lleva las puntas hacia atrás, crúzalas y tráelas al frente para atarlas con un nudo flojo hacia un lado. Levanta una camisa lisa, un jersey de cuello redondo o una americana sin más esfuerzo.

Según el cuello del abrigo

El abrigo manda más de lo que parece. Con cuello solapa ancho, mejor bufanda fina metida por dentro: si la sacas por fuera, la solapa se abre y pierde forma. Con cuello mao o sin cuello, puedes permitirte el volumen por fuera, porque ahí no compite con nada. Con capucha, olvídate de la doble vuelta gruesa: elige braga o bufanda estrecha o no te entrará la capucha. Y con gabardina, el pañuelo grande de seda o de lana fina anudado por dentro es lo que mejor cae.

Cómo cuidarlas para que duren

  • No las cuelgues de un gancho por el centro: se deforman. Guárdalas dobladas o enrolladas, en plano.
  • Lava la lana a mano o en programa lana, con agua fría y jabón neutro, y sécala extendida sobre una toalla. Colgada se estira y ya no vuelve.
  • Las bolitas se quitan con una maquinilla quitapelusas pasada en seco y sin apretar. Hazlo antes de guardarlas al final de la temporada.
  • La seda se lava a mano en agua templada y se plancha del revés con la plancha tibia.
  • Airea la lana después de varios usos en lugar de lavarla cada semana: se mantiene mucho mejor.

Si tuvieras que quedarte con dos piezas: una bufanda lisa en un neutro que combine con todos tus abrigos y un pañuelo con color o estampado para los días en que todo lo demás es aburrido. Con eso vas sobrada todo el invierno.

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