Dónde tirar lo que no va a ningún contenedor
Aceite usado, medicinas caducadas, pilas, bombillas, el microondas que ya no enciende. Guía rápida para saber dónde va cada cosa sin acabar dejándola en el portal.
Con los cinco contenedores de la calle te apañas para casi todo, hasta que te quedas con una sartén de aceite frío, un blíster de pastillas caducadas o una freidora que ya no enciende. Ahí empieza el limbo: el cajón de «ya lo llevaré» o, peor, la bolsa de basura de siempre. Te cuento dónde va realmente cada cosa.
Primero, los errores que más se repiten con los contenedores
Antes de lo raro, lo corriente. Hay residuos que parecen de un contenedor y van a otro:
- Los platos, vasos y espejos rotos no van al iglú verde. El vidrio del menaje funde a distinta temperatura que el de los envases y estropea el lote. Van al contenedor de restos o al punto limpio.
- Los briks van al amarillo, aunque sean de cartón por fuera: son envases mixtos.
- El papel manchado de grasa (la caja de la pizza con lamparones, la servilleta usada) no se recicla como papel. Si tu municipio tiene contenedor marrón, va ahí; si no, a restos.
- Las cápsulas de café dependen del sistema: algunas marcas tienen recogida propia en tienda o punto limpio. Tirarlas sin más al amarillo no suele ser correcto.
- La ropa no va al contenedor de papel ni al amarillo. Tiene sus propios puntos de recogida textil.
Lo que nunca debe acabar en la basura de casa
Estos son residuos considerados peligrosos o con tratamiento específico. No es una cuestión de puntillismo: contaminan agua y suelo con muy poca cantidad.
- Aceite de cocina usado. Por el fregadero jamás: atasca la bajante y complica la depuradora. Deja que enfríe y guárdalo en un bote con cierre hermético; cuando lo tengas lleno, al contenedor naranja de aceite doméstico o al punto limpio.
- Medicamentos caducados o sobrantes, y sus cajas y blísteres. Van al punto SIGRE de cualquier farmacia. Ojo: ahí no se aceptan termómetros, agujas ni productos químicos.
- Pilas y baterías. Contenedores específicos en supermercados, estancos, ferreterías y puntos limpios.
- Bombillas de bajo consumo, fluorescentes y led. Al punto limpio o a los contenedores de las tiendas de iluminación y grandes superficies. Las bombillas incandescentes antiguas, sin gases, van a restos.
- Pinturas, disolventes, aerosoles con producto, aceite de motor, cartuchos de tinta. Punto limpio, siempre.
- Escombros de una obra pequeña, aunque sean dos baldosas. No caben en el sistema de recogida ordinaria.
El punto limpio: cómo funciona de verdad
Es gratuito para particulares y suele estar en un polígono o en las afueras. Llegas en coche, un operario te indica el contenedor de cada cosa y listo; no hace falta llevar nada clasificado con etiquetas, pero sí separado en bolsas o cajas para no tener que bucear en el maletero.
Si no tienes coche, mira si tu ayuntamiento tiene punto limpio móvil: un camión que para unas horas en barrios concretos con un calendario fijo. Se consulta en la web municipal o preguntando en el servicio de atención al ciudadano. Muchos municipios admiten pequeños aparatos, pilas y bombillas en ese camión, que es justo lo que uno acumula sin saber dónde llevarlo.
Electrodomésticos, muebles y colchones
Aquí hay dos vías que mucha gente desconoce:
- Uno por uno al comprar. Cuando compras un aparato nuevo, la tienda está obligada a recoger gratis el viejo equivalente, tanto en tienda física como en compras a domicilio. Hay que pedirlo al hacer el pedido, porque no siempre lo ofrecen.
- Recogida municipal de voluminosos. Casi todos los ayuntamientos recogen muebles, colchones y electrodomésticos grandes con cita previa. Sueles dejarlos en la acera la noche indicada, no cualquier día. Dejarlos «por si acaso» junto al contenedor puede acarrear multa.
Y si el aparato aún funciona, antes de tirarlo piensa en donarlo: hay entidades sociales que recogen electrodomésticos y muebles en buen estado.
Organizarlo en casa sin montar un almacén
La mayoría no recicla mal por dejadez, sino porque no tiene dónde poner las cosas. Con poco espacio funciona bien esto:
- Unos cubos apilables bajo el fregadero para envases, papel y orgánico, y una bolsa colgada en la puerta del armario para el vidrio.
- Una caja pequeña en el recibidor para lo que hay que sacar de casa: pilas, bombillas, medicamentos. Cuando esté llena, el paseo a la farmacia y al súper resuelve casi todo.
- Una bolsa de tela grande en el altillo para la ropa que vas apartando, así no se mezcla con lo que sí usas.
- Una bolsa gruesa en la terraza o el trastero para lo que solo viaja al punto limpio.
No hace falta hacerlo perfecto desde el primer día. Empieza por el aceite y las pilas, que son los dos que más daño hacen y los más fáciles de resolver, y el resto viene solo cuando ya tienes el sitio hecho.