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Salud y Belleza

Dejar el alcohol un tiempo: qué cambia y en cuánto tiempo

El sueño mejora en una semana, la piel en un mes y el hígado bastante antes de lo que se cree. Qué esperar y cómo llevarlo socialmente.

Por Redacción· · 3 min de lectura
beber alcohol
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Cada enero se llena de propósitos y en enero se abandonan casi todos. Dejar el alcohol una temporada es de los pocos que tiene efectos medibles y bastante rápidos.

Qué cambia y cuándo

Primera semana. El sueño mejora de forma notable. El alcohol facilita dormirse pero fragmenta el sueño y suprime la fase REM, así que se duerme mal aunque se duerman las horas. Al retirarlo, muchas personas notan la diferencia en tres o cuatro noches: sueño más profundo y despertar más descansado.

También suele mejorar la hidratación y la digestión, y desaparecen los reflujos nocturnos.

Dos a cuatro semanas. La piel mejora: el alcohol deshidrata y provoca vasodilatación, así que el enrojecimiento y la hinchazón facial bajan de forma visible.

Empieza a notarse el peso, sobre todo si se consumían cervezas o combinados con frecuencia: un gramo de alcohol aporta siete calorías, casi las de la grasa, y sin ningún nutriente.

Un mes. Los estudios que han seguido a participantes en retos de un mes sin alcohol encuentran mejoras medibles en marcadores hepáticos, en resistencia a la insulina y en tensión arterial, incluso en bebedores moderados.

El hígado tiene una capacidad de regeneración notable, y la esteatosis hepática leve —el hígado graso— puede revertir en pocas semanas sin alcohol.

Dos o tres meses. Suele notarse en el ánimo y en la ansiedad. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, y aunque el efecto inmediato sea de desinhibición, el efecto sostenido empeora la ansiedad y el estado de ánimo.

Lo que conviene saber sobre las cantidades

Durante años circuló la idea de que una copa de vino al día era cardiosaludable. Las revisiones más recientes han desmontado buena parte de ese hallazgo: los estudios que lo sostenían comparaban bebedores moderados con abstemios, y en ese grupo de abstemios había muchas personas que habían dejado de beber por problemas de salud.

La postura actual de los organismos de referencia es que no existe un nivel de consumo de alcohol libre de riesgo, y que menos siempre es mejor.

Lo social, que es lo difícil

En España el alcohol está en casi todos los planes, y ahí está el verdadero obstáculo. Lo que funciona:

  • Tener una respuesta corta preparada. «Hoy no bebo», sin explicación. Las explicaciones invitan a insistir.
  • Pedir algo primero. Con un vaso en la mano, nadie ofrece.
  • Las alternativas han mejorado mucho. Cervezas sin alcohol decentes, vermús sin, tónicas con algo cítrico. Ya no hay que elegir entre alcohol y agua.
  • Proponer planes que no giren en torno a beber, al menos algunos.
  • Ir avisado a los sitios difíciles —una boda, una cena de empresa— con la decisión tomada de antemano.

Un aviso importante

Si el consumo es diario e importante, no se deja de golpe sin supervisión médica. El síndrome de abstinencia del alcohol puede ser grave y llegar al delirium tremens, y es una urgencia médica. En ese caso hay que consultar antes de dejarlo.

Señales de que conviene pedir ayuda: beber a diario, necesitar beber para dormir o para funcionar por la mañana, esconder el consumo, o haber intentado dejarlo sin conseguirlo. El médico de familia es la puerta de entrada, y existen recursos específicos en todas las comunidades.

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