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Moda

Mules: cómo llevarlos y por qué a algunas les resbalan

El zapato abierto por detrás que lleva siglos yendo y viniendo. Con qué combinarlo, cómo elegir la talla y el truco para que no se salgan al andar.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Mules: cómo llevarlos y por qué a algunas les resbalan
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El mule —zapato cerrado por delante y abierto por detrás, sin tira de sujeción— no es una novedad: era calzado de interior en el siglo XVIII y ha vuelto a las calles varias veces desde entonces. Vuelve porque resuelve algo concreto: se pone y se quita en un segundo y se lleva bien con calor.

El problema que todo el mundo tiene

Que se salen al andar, o que hay que ir agarrándolos con los dedos. Casi siempre es cuestión de talla y de dónde apoya la pala.

La talla justa, o media menos. Al no haber nada que sujete por detrás, un mule un poco grande no perdona. Si dudas entre dos, coge la pequeña, siempre que los dedos no vayan apretados.

Mira dónde termina la pala. La parte que cubre el empeine tiene que llegar más allá de la articulación de los dedos. Si queda justo en el borde, el pie se escapa a cada paso, por bien que te vaya de largo.

Si aun así resbalan: unas plantillas antideslizantes de gel en la zona del antepié resuelven la mayoría de los casos. También ayuda una media fina invisible, que agarra más que el pie desnudo sudado.

Con qué combinarlos

La regla que más funciona tiene que ver con dónde termina el pantalón. Un mule deja el talón al aire y esa línea horizontal corta la pierna, así que conviene que el bajo del pantalón no se coma el zapato.

  • Pantalón ancho o palazzo: que el bajo llegue justo al empeine, sin arrastrar. Con tacón queda mejor que con plano.
  • Vaquero recto o tobillero: el largo ideal deja ver el tobillo. Con mule plano y bajo por encima del tobillo, la pierna se acorta.
  • Falda midi: es la combinación más agradecida, sobre todo con mule de tacón medio o kitten heel.
  • Vestido corto o falda por encima de la rodilla: aquí el plano funciona perfectamente.

Según el tacón

Planos. Los más cómodos y los más difíciles de llevar sin que la pierna se acorte. Van mejor con largos que dejen tobillo al aire.

Kitten heel, de tres a cinco centímetros. El punto dulce: estilizan sin castigar y son los que mejor pasan de la oficina a la cena.

Tacón de bloque. Estables y cómodos para andar de verdad. La opción más práctica si vas a estar de pie.

Tacón fino y alto. Los más elegantes y los que más se salen. Para trayectos cortos.

Cómo se anda con ellos

Requieren un paso ligeramente más corto y apoyar bien el talón antes de despegar. Si intentas andar como con un zapato cerrado, el pie se separa del zapato en la fase final del paso y ahí es cuando se sale. No es que tú andes mal: es que el zapato pide otra mecánica.

Materiales

La piel se adapta al pie en unos días y acaba sujetando mejor. Los sintéticos rígidos no ceden nunca y son los que más rozan. Si vas a usarlos mucho, la piel compensa.

Y para el verano, ojo con el sudor: sin nada que sujete atrás, un pie húmedo se desliza mucho más. Un spray antitranspirante para pies antes de salir cambia bastante la experiencia de un día largo.

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