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Begonias: por qué van al norte o al este y nunca al sur

Necesitan luz abundante y sol directo casi nunca. Cómo acertar con la orientación, el riego y por qué las hojas se llenan de manchas.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Begonia de interior junto a una ventana
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Las begonias tienen fama de delicadas y en realidad son bastante agradecidas, siempre que se acierte con dos cosas: la luz y el agua. Casi todos los problemas que dan vienen de una de las dos.

La orientación

Vienen de zonas tropicales y subtropicales, donde crecen a media sombra bajo vegetación más alta. Necesitan mucha luz, pero indirecta.

Ventana al norte: luz suave y constante todo el día. La mejor opción para las de hoja, como la begonia rex, cuyos dibujos se desvanecen con sol directo.

Ventana al este: la ideal para la mayoría. Reciben el sol suave de primera hora, que no quema, y luz indirecta el resto del día. Las de flor florecen mejor aquí que al norte.

Al oeste: sol de tarde, el más fuerte. Necesitan estar apartadas de la ventana o filtradas con una cortina.

Al sur: nunca pegadas al cristal. Las hojas se queman en manchas marrones secas y no se recuperan.

Señal de que le sobra luz: hojas descoloridas, bordes quemados, dibujos que se difuminan. Señal de que le falta: tallos largos y flacos, hojas pequeñas, pocas flores.

El riego, que es donde más se falla

Las begonias mueren más por exceso de agua que por falta. Tienen raíces finas y algunas variedades tienen rizoma o tubérculo, que se pudren con facilidad.

La regla: regar cuando los dos primeros centímetros de sustrato estén secos al tacto, y regar por abajo siempre que se pueda —poniendo la maceta en un plato con agua veinte minutos y retirando el sobrante. El agua sobre las hojas es la causa principal de las manchas.

Nunca dejar agua estancada en el plato. Y una maceta con buen drenaje no es negociable: si la tuya no tiene agujeros, cámbiala.

La humedad, sin mojar

Agradecen humedad ambiental alta, pero pulverizarlas es contraproducente: el agua en las hojas favorece hongos. Lo que funciona es una bandeja con guijarros y agua bajo la maceta, sin que el agua toque el fondo, o agruparlas con otras plantas.

Problemas frecuentes

Polvillo blanco en las hojas: oídio, el hongo más habitual en begonias. Aparece con poca ventilación y humedad en las hojas. Se retiran las hojas afectadas, se mejora la circulación de aire y se deja de mojar el follaje.

Hojas amarillas y blandas desde abajo: exceso de riego. Deja secar y revisa el drenaje.

Bordes marrones y crujientes: aire demasiado seco o falta de agua.

Caída de flores sin abrir: cambio brusco de ubicación o corriente de aire frío.

Un apunte por tipos

Las de flor —semperflorens, tuberosas— piden algo más de luz y florecen todo el verano. Las tuberosas entran en reposo en invierno: se dejan secar, se guarda el tubérculo en un lugar fresco y seco, y se replanta en primavera.

Las de hoja —rex y similares— se cultivan por el follaje, quieren menos luz y más humedad, y suelen ser las que peor llevan el aire seco de la calefacción.

Multiplicarlas

Es de las plantas más fáciles de reproducir: un trozo de hoja con nervio, apoyado sobre sustrato húmedo y con un corte en el nervio principal, echa raíces en unas semanas. Es la forma barata de llenar una casa de begonias.

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