Ponerse morena en invierno: qué opciones hay y cuál conviene evitar
El autobronceador es la única opción sin riesgo. Las cabinas de rayos UVA están clasificadas como cancerígenas y no son comparables.
Llega diciembre, la piel está apagada y aparece la tentación de recurrir a la cabina de rayos. Conviene poner las opciones en su sitio, porque no son equivalentes ni de lejos.
Las cabinas de rayos UVA
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer clasifica los aparatos de bronceado artificial en el Grupo 1: carcinógenos para los humanos, la misma categoría que el tabaco o el amianto.
La evidencia es sólida: el uso de cabinas aumenta el riesgo de melanoma, y el aumento es especialmente marcado cuando se empieza antes de los 35 años. Por eso en España está prohibido su uso a menores de 18.
La idea de que «prepara la piel» para el sol del verano no se sostiene: el bronceado obtenido en cabina aporta una protección equivalente a un factor muy bajo, insuficiente para nada, y a cambio suma daño acumulado. Y el bronceado en sí, venga de donde venga, es la respuesta de la piel a un daño en el ADN, no una señal de salud.
Es la opción que hay que descartar.
El autobronceador
Es la única forma sin riesgo de conseguir tono. Funciona con DHA (dihidroxiacetona), un azúcar que reacciona con los aminoácidos de las células muertas de la capa más superficial de la piel y las tiñe. No es un tinte que se quede encima: es una reacción química en la superficie.
De ahí se derivan dos cosas: tarda entre 2 y 6 horas en desarrollarse, y se va sola en 5 a 10 días, según la renovación celular.
Importante: no protege del sol. Un autobronceado no sustituye al protector solar bajo ningún concepto.
Cómo aplicarlo para que no se note
Casi todos los desastres vienen de saltarse los dos primeros pasos:
- Exfolia el día antes. El producto tiñe la capa superficial; si hay células muertas acumuladas de forma desigual, el color sale a manchas. Insiste en codos, rodillas y tobillos.
- Depila 24 horas antes, nunca después: los poros abiertos se tiñen más y quedan puntitos.
- Hidrata las zonas secas justo antes —codos, rodillas, nudillos, talones— con crema normal. Absorben más producto y quedan más oscuras.
- Aplica con guante aplicador, en movimientos circulares y de abajo arriba, por secciones.
- Las manos, al final y con poco. Es lo que más delata. Lávate las palmas inmediatamente.
- Espera 10 minutos antes de vestirte, con ropa oscura y holgada.
- No te duches ni hagas deporte en 6-8 horas.
Un guante aplicador cuesta muy poco y es la diferencia entre un tono uniforme y unas manos naranjas.
Formatos
Loción o crema: el más fácil de controlar y el mejor para empezar.
Mousse: se extiende muy bien y suele llevar un tinte guía que permite ver dónde has aplicado.
Gotas concentradas: se mezclan con tu hidratante habitual. Muy graduable, ideal para cara.
Spray: rápido pero difícil de controlar en casa.
Para la cara, mejor un producto específico y empezar con una gota mezclada con la crema.
Si sale mal
Exfoliante y agua caliente reducen bastante el color. El zumo de limón sobre la zona funciona en manchas concretas. Y en 5 a 10 días desaparece solo.
La alternativa más sencilla
El maquillaje. Unos polvos bronceadores o una crema con color dan tono al instante, se quitan al lavarse y no comprometen nada. Para la cara, que es donde más se busca el efecto, suele ser mejor opción que el autobronceador.
Y una idea que conviene revisar: la piel clara en invierno no es un problema que corregir. Lo que sí es un problema es un melanoma a los cuarenta.