Saltar al contenido
RSS
Mujer21
Salud y Belleza

Infusión de jengibre: para qué sirve de verdad y cómo prepararla

Tiene efecto demostrado sobre las náuseas y poco más de lo que se le atribuye. Cómo hacerla bien y en qué casos conviene moderarse.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Infusión de jengibre: para qué sirve de verdad y cómo prepararla
Compartir

Al jengibre se le atribuye media farmacia: que adelgaza, que baja el colesterol, que cura resfriados, que desintoxica. Hay un beneficio con evidencia sólida, alguno más con evidencia razonable, y bastante ruido alrededor.

Lo que está demostrado

Náuseas y vómitos. Es el efecto mejor establecido, y no de forma anecdótica: hay revisiones sistemáticas que respaldan su utilidad en náuseas del embarazo, en cinetosis y en náuseas postoperatorias. Los compuestos responsables son los gingeroles y shogaoles, que actúan sobre el tracto digestivo.

En el embarazo, además, es de las pocas opciones que se consideran seguras a dosis moderadas, aunque conviene comentarlo con la matrona o el médico.

Dolor menstrual. Varios ensayos, pequeños pero consistentes, encuentran una reducción del dolor comparable a la de antiinflamatorios habituales.

Digestión pesada. Acelera el vaciado gástrico, lo que explica la sensación de alivio después de una comida copiosa.

Lo que no está demostrado

Adelgazar. Los estudios muestran efectos mínimos y poco replicados. No es un quemagrasas.

Curar el resfriado. No acorta la duración de un catarro. Lo que sí hace es aliviar: el calor y el vapor de una infusión suavizan la garganta y descongestionan, y eso ya es algo.

«Desintoxicar». No significa nada concreto. El hígado y los riñones ya hacen ese trabajo.

Cómo prepararla

La forma habitual —echar unas rodajas en agua caliente— extrae poco. Para que salga bien:

  1. Pela y ralla unos 3-5 centímetros de raíz fresca. Rallado extrae mucho más que en rodajas, porque multiplica la superficie de contacto.
  2. Hierve en medio litro de agua durante 10 minutos, tapado para que no se escapen los aceites volátiles.
  3. Apaga y deja reposar 5 minutos más.
  4. Cuela. Un infusor de té de malla fina evita tener que colarlo aparte.

Con limón y una cucharadita de miel gana bastante. La miel, añadida cuando la infusión ya está templada: en agua hirviendo pierde parte de sus propiedades.

Cantidad y precauciones

Lo razonable son 2-3 tazas al día, equivalentes a unos 3-4 gramos de jengibre fresco. Más no aporta más y aumenta las molestias.

Conviene moderarse o consultar antes en varios casos:

  • Con anticoagulantes. El jengibre tiene efecto antiagregante y puede sumarse al del medicamento.
  • Antes de una cirugía. Por lo mismo, suele recomendarse suspenderlo unos días antes.
  • Con reflujo o gastritis. A algunas personas les alivia y a otras les empeora el ardor.
  • Con cálculos biliares, porque estimula la secreción de bilis.
  • En el embarazo, en dosis moderadas y comentándolo.

Cómo elegirlo y guardarlo

Firme, con la piel lisa y tensa, sin arrugas ni zonas blandas. Al partirlo debe ser amarillo claro y jugoso; si está fibroso y seco, es viejo.

En la nevera, en una bolsa de papel, aguanta tres semanas. Congelado entero se conserva meses y tiene una ventaja: se ralla directamente congelado, sin pelar y sin que se deshaga.

El jengibre en polvo sirve, pero pierde parte de los compuestos volátiles. Para infusión, fresco siempre que se pueda.

¿Te ha servido? Compártelo

También te puede interesar