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Salud y Belleza

Incontinencia urinaria: por qué se tarda años en consultarlo y qué se puede hacer

Afecta a una de cada cuatro mujeres adultas y la media hasta pedir ayuda supera los seis años. No es una consecuencia inevitable de la edad ni del parto.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Incontinencia urinaria: por qué se tarda años en consultarlo y qué se puede hacer
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Es uno de los problemas de salud más frecuentes y menos consultados. Las estimaciones sitúan la prevalencia en torno a una de cada cuatro mujeres adultas, subiendo mucho con la edad, y los estudios sobre demora en consultar hablan de una media que supera los seis años.

El motivo de esa demora está bien documentado y es doble: vergüenza, y la creencia de que «es normal a mi edad» o «es lo que pasa después de tener hijos». Ninguna de las dos cosas es cierta. Es frecuente, que no es lo mismo que normal, y en la mayoría de los casos mejora o se resuelve.

No todas son iguales

De esfuerzo. Se escapa al toser, reír, estornudar, saltar o levantar peso. Es la más común en mujeres y tiene que ver con el soporte del suelo pélvico y la uretra.

De urgencia. Aparece un deseo repentino e intenso de orinar y no da tiempo a llegar. Puede ir con necesidad de ir muchas veces, también de noche.

Mixta. Las dos a la vez, y es muy habitual.

La distinción importa porque el tratamiento es distinto en cada caso, y es una de las razones por las que el autodiagnóstico no lleva a ninguna parte.

Qué se puede hacer

Ejercicios del suelo pélvico. Son la primera línea de tratamiento para la incontinencia de esfuerzo, con buena evidencia detrás. Pero hay un problema conocido: una proporción alta de las mujeres que creen estar haciéndolos bien están contrayendo el abdomen o los glúteos. Por eso lo que de verdad funciona es aprenderlos con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, aunque sean pocas sesiones.

Reeducación vesical en la de urgencia: pautas horarias, técnicas para posponer, y ajuste de líquidos —sin llegar a beber poco, que empeora las cosas al concentrar la orina.

Cambios que ayudan: reducir cafeína y bebidas con gas, tratar el estreñimiento —que sobrecarga el suelo pélvico a diario—, dejar de fumar si hay tos crónica, y perder peso cuando hay sobrepeso, que es de las medidas con más impacto medido.

Tratamiento médico. Hay fármacos para la de urgencia y opciones quirúrgicas para la de esfuerzo cuando lo anterior no basta. También tratamientos locales en mujeres posmenopáusicas, donde parte del problema es el adelgazamiento de los tejidos por falta de estrógenos.

Cómo plantearlo en la consulta

Basta con decirlo directamente: «se me escapa la orina». No hace falta rodeo. Ayuda muchísimo llevar un diario miccional de tres días —cuánto bebes, cuántas veces vas, cuándo se te escapa y qué estabas haciendo—, porque orienta el diagnóstico mucho mejor que la memoria.

Puedes empezar por tu médico de familia, que deriva a ginecología, urología o rehabilitación según el caso.

Lo que conviene saber

Las compresas y salvaslip absorbentes son un apaño, no un tratamiento. Y usarlas durante años sin consultar tiene un coste que no es solo económico: la incontinencia no tratada se asocia a reducción de la actividad física, aislamiento social y peor calidad de vida, y esos efectos sí son evitables.

En hombres el problema también existe, sobre todo tras cirugía prostática, y aplica lo mismo: consultarlo pronto cambia el resultado.

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