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Salud y Belleza

Drenaje linfático: para qué sirve de verdad y para qué no

Tiene indicaciones médicas claras y un uso estético que promete bastante más de lo que puede dar. Qué esperar de cada uno.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Drenaje linfático: para qué sirve de verdad y para qué no
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El drenaje linfático manual es una técnica de masaje muy suave que estimula la circulación de la linfa. Tiene un uso médico bien establecido y un uso estético donde se prometen cosas que no puede cumplir. Conviene separarlos.

El uso médico

Aquí la evidencia es sólida. Se usa dentro de la terapia descongestiva compleja, junto a vendaje o prenda de compresión, ejercicio y cuidado de la piel.

Indicaciones principales:

  • Linfedema, especialmente el que aparece en el brazo tras cirugía de cáncer de mama con extirpación de ganglios. Es la indicación mejor documentada.
  • Edemas postoperatorios, tras cirugía estética o traumatológica.
  • Insuficiencia venosa crónica, como parte del tratamiento.
  • Algunos cuadros de dolor crónico y fibromialgia, con resultados más variables.

En estos casos lo realiza un fisioterapeuta con formación específica, y la técnica manual es solo una parte: la compresión es lo que sostiene el resultado.

El uso estético

Aquí es donde hay que ajustar expectativas.

Lo que sí hace: reduce la sensación de piernas pesadas y la hinchazón por retención de líquidos, sobre todo al final del día o en verano. Ese alivio es real y muchas personas lo notan.

También produce una reducción temporal de perímetro, porque se moviliza líquido intersticial.

Lo que no hace: no elimina grasa. La grasa está en el tejido adiposo y no se moviliza con un masaje, por suave o por intenso que sea. Cualquier centímetro perdido en una sesión es líquido y vuelve.

Tampoco «desintoxica»: el sistema linfático transporta líquido, proteínas y células inmunitarias, no toxinas que haya que expulsar.

Y sobre la celulitis: puede mejorar temporalmente el aspecto al reducir la retención, pero no actúa sobre la estructura que la causa.

Cómo es una sesión

Sorprende a quien espera un masaje convencional: es muy suave, casi imperceptible, con movimientos lentos y circulares y presiones mínimas. Los vasos linfáticos son superficiales, y una presión fuerte los colapsa en lugar de estimularlos.

Si te hacen un masaje intenso y te dicen que es drenaje linfático, no lo es.

Se trabaja siempre desde los ganglios hacia la periferia y luego en dirección al drenaje. Una sesión dura entre 45 y 90 minutos.

Contraindicaciones

Esto se pregunta poco y es importante:

  • Infección aguda o fiebre.
  • Trombosis venosa profunda activa o sospecha.
  • Insuficiencia cardiaca descompensada: movilizar líquido puede sobrecargar el corazón.
  • Insuficiencia renal grave.
  • Cáncer activo sin valoración del oncólogo.
  • Hipotiroidismo no tratado, si se trabaja la zona del cuello.
  • Primer trimestre de embarazo, por precaución.

Si te lo planteas

Pregunta por la formación de quien lo realiza: fisioterapeuta con formación en drenaje, no cualquier centro. Para linfedema, el abordaje debe incluir compresión, no solo masaje.

Y para la sensación de piernas pesadas del día a día hay medidas que funcionan y son gratis: elevar las piernas al final del día, caminar, contrastes de agua fría y caliente en la ducha, y reducir la sal. Las medias de compresión ligeras, si trabajas muchas horas de pie, hacen bastante más que una sesión ocasional.

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