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Salud y Belleza

Pelo decolorado: qué hacer los tres meses siguientes

La decoloración abre la cutícula y la deja abierta. Lo que hagas las semanas de después decide si el pelo aguanta o acaba en tijera.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Pelo decolorado: qué hacer los tres meses siguientes
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Decolorar no es teñir. El tinte deposita color; la decoloración lo arranca, y para hacerlo tiene que levantar la cutícula —esa capa de escamas que protege el pelo— y no vuelve a cerrarse del todo por sí sola. Por eso un pelo decolorado se enreda más, absorbe agua como una esponja y se rompe por donde antes no se rompía.

Las dos primeras semanas

Son las que más importan. La estructura interna está reorganizándose y el pelo es especialmente frágil en mojado.

  • Espacia los lavados. Dos o tres a la semana como mucho. Cada lavado arrastra lípidos que ahora no sobran.
  • Agua tibia, nunca caliente. El calor abre más la cutícula y acelera la pérdida de color.
  • Nada de calor seco. Ni plancha ni secador a máxima potencia durante los primeros diez días. Si tienes que secar, aire templado y a distancia.
  • Desenreda en húmedo y con producto, empezando por las puntas y subiendo. Un peine de púas anchas hace mucho menos daño que un cepillo normal sobre pelo mojado.

La rutina de después

Champú suave, sin sulfatos agresivos. No es marketing: los sulfatos fuertes limpian bien y arrastran también lo poco que queda sujetando el color.

Acondicionador siempre, mascarilla una vez por semana. Y aquí una distinción que casi nadie hace: hidratación y proteína no son lo mismo. La hidratación aporta suavidad; la proteína rellena huecos de la fibra. Un pelo decolorado necesita las dos, alternadas. Solo proteína lo pone rígido y quebradizo; solo hidratación lo deja blando y sin cuerpo.

Protector térmico cada vez que uses calor, sin excepciones. Es de las pocas cosas con efecto medible e inmediato.

Sol, mar y piscina

Los tres castigan, y el peor es el cloro. En un pelo decolorado, el cloro puede virar los rubios a verde, porque reacciona con los restos de cobre del agua sobre una fibra que ahora es porosa.

La prevención es tonta y funciona: mojar el pelo con agua dulce antes de meterse. Un pelo ya saturado de agua limpia absorbe mucha menos agua de piscina. Un gorro de baño de silicona es la solución completa si nadas a menudo.

Para el sol, cualquier protección física —pañuelo, sombrero— vale más que un producto.

El amarillo y los matizadores

Con las semanas aparecen tonos amarillos o anaranjados: es el pigmento subyacente asomando. Los champús morados neutralizan el amarillo por contraste de color, pero no son de uso diario. Una vez por semana basta; usados a diario apagan el pelo y lo dejan grisáceo.

Cuándo parar

Hay una señal que conviene tomarse en serio: si al estirar un mechón mojado se estira como un chicle y no recupera, la fibra está muy dañada. Ahí no hay mascarilla que valga y lo único que arregla algo es cortar la parte afectada.

Y no vuelvas a decolorar antes de dos meses, ni siquiera «solo las raíces» si el producto va a tocar el largo. El pelo necesita ese tiempo.

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