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Salud y Belleza

«Depurar» después de las fiestas: qué funciona y qué es puro marketing

El hígado y los riñones ya hacen ese trabajo. Ningún zumo, té ni batido detox mejora lo que hacen. Lo que sí ayuda tras unos días de excesos.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Depurar el cuerpo
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Cada enero se llenan los escaparates de zumos verdes, tés depurativos y planes detox de siete días. Conviene decirlo claro: no hay evidencia de que ninguno de esos productos elimine toxina alguna, y en 2009 una revisión de organismos europeos ya señalaba que ni siquiera se especifica qué toxinas serían.

Quién depura de verdad

El hígado transforma las sustancias liposolubles en hidrosolubles para que puedan eliminarse. Los riñones filtran unos 180 litros de plasma al día. Los pulmones, el intestino y la piel completan el sistema.

Funcionan de forma continua, sin descanso y sin necesidad de ayuda. No se «saturan» ni «se atascan» ni necesitan que les den vacaciones. Si el hígado o el riñón realmente fallan, eso es una enfermedad grave que se trata en un hospital, no con un batido.

Por qué parece que funcionan

Porque la mayoría de los planes detox implican, de paso, tres cosas con efecto real: dejar el alcohol, comer más verdura y fruta, y reducir ultraprocesados. Cualquiera de esas tres cosas por separado sienta bien.

El mérito es de esos cambios, no del zumo de apio. Y lo llamativo es que se podrían hacer sin comprar nada.

Lo que sí ayuda tras unos días de excesos

Vuelve a tu rutina normal, sin compensar. Es lo más importante y lo más difícil de aceptar. Después de una semana de comidas copiosas, el impulso es hacer ayuno o dieta muy restrictiva. Eso genera el ciclo de restricción y atracón, que es lo que de verdad hace daño a medio plazo. Come normal.

Prioriza verdura, fruta y legumbre. No como castigo: porque en fiestas es justo lo que ha faltado.

Bebe agua. No litros extra «para limpiar»: la cantidad normal. El alcohol deshidrata y muchas veces el malestar posterior es simplemente eso.

Descansa bien. Las fiestas rompen el sueño más que la dieta, y el sueño afecta al apetito, al ánimo y a la energía.

Muévete. Volver a caminar a diario hace más que cualquier infusión.

Deja el alcohol unos días. Esto sí tiene efecto medible: el hígado se recupera de la sobrecarga y se nota en el sueño y en la energía.

Lo que puede hacer daño

No todo es inocuo. Los planes muy restrictivos generan pérdida de masa muscular y efecto rebote. Los tés «depurativos» suelen llevar laxantes como el sen, que en uso continuado alteran el intestino y pueden provocar pérdidas de potasio. Y los ayunos prolongados sin control están contraindicados en diabetes, embarazo, trastornos de la conducta alimentaria y varias situaciones más.

Los zumos que sustituyen comidas, además, quitan la fibra y dejan el azúcar.

La báscula en enero

Un dato que quita presión: buena parte del peso que se gana en fiestas es agua y contenido intestinal, no grasa. Más sal, más hidratos y más volumen de comida retienen líquido, y eso se va solo en pocos días al volver a comer normal.

Pesarse el 2 de enero es la peor idea posible. Si quieres una referencia, espera dos semanas de rutina normal.

En resumen

Lo que funciona no se vende en frasco: comida real, agua, sueño, movimiento y unos días sin alcohol. Es aburrido, es gratis y es lo único con respaldo. Un botellín reutilizable a la vista en el escritorio hace más por la hidratación que cualquier plan de siete días.

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