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Cortar flores del jardín: por qué a primera hora y no a mediodía

La misma flor cortada a las ocho de la mañana o a las tres de la tarde puede durar el doble o la mitad. Y no depende de la flor, depende del agua que lleve dentro.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Flores recién cortadas del jardín
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Es uno de esos consejos que suenan a superstición de jardinería y tiene una explicación fisiológica clara. Una flor cortada a primera hora de la mañana puede durar el doble en el jarrón que la misma flor cortada a mediodía.

Por qué de madrugada

Durante la noche la planta no transpira: los estomas de las hojas están cerrados y las raíces han seguido absorbiendo agua. Al amanecer, los tejidos están en su máximo nivel de hidratación, con las células turgentes y las reservas de azúcares intactas.

A mediodía la situación es la opuesta. Con el sol alto la planta pierde agua por las hojas más rápido de lo que la raíz repone, y aunque no se note a simple vista, la flor está en déficit hídrico. Cortarla en ese momento es meter en el jarrón una flor que ya empieza deshidratada, y de ahí no se recupera del todo.

La segunda mejor hora es al anochecer, cuando la planta ha dejado de transpirar aunque no haya rehidratado del todo. Lo peor es la franja de doce a cinco.

Cómo cortar

En diagonal. Aumenta la superficie de absorción y evita que el tallo se apoye plano contra el fondo del jarrón, que es la forma más rápida de sellarlo.

Con algo afilado y limpio. No con los dedos ni con tijeras romas: aplastar el tallo revienta los conductos por los que sube el agua. Unas tijeras de podar de mano dan un corte limpio; unas de cocina desafiladas, no.

Al balde, inmediatamente. Baja al jardín con un cubo de agua y mete cada tallo nada más cortarlo. Cada minuto al aire deja entrar aire en los conductos, y esa burbuja bloquea la absorción después. Si ha pasado un rato, recorta dos centímetros bajo el agua del grifo.

Ya en casa

  • Quita las hojas que queden sumergidas. Se pudren en dos días y el agua se vuelve turbia y bacteriana.
  • Jarrón limpio. Los restos del ramo anterior son un cultivo de bacterias. Lavado con agua caliente y un poco de lejía, aclarado a fondo.
  • Cambia el agua cada dos días y recorta un centímetro de tallo cada vez.
  • Lejos del frutero. La fruta madura desprende etileno, que acelera el marchitado de las flores. Es el error doméstico más común.
  • Fresco y sin sol directo. Por la noche, si puedes, muévelo a la habitación más fresca de la casa.

El sobrecito y sus alternativas

El conservante que viene con los ramos comprados lleva tres cosas: azúcar (alimento), un ácido (baja el pH y facilita la absorción) y un biocida (frena las bacterias). Se puede improvisar con una cucharadita de azúcar, una cucharada de vinagre blanco o unas gotas de zumo de limón, y una gota mínima de lejía por litro.

Las monedas de cobre, la aspirina y la limonada gaseosa circulan mucho y funcionan mal o nada. Un jarrón de cristal transparente tiene, eso sí, una ventaja real: te obliga a ver cuándo el agua se ha enturbiado.

Cada flor, su momento

Las rosas se cortan cuando el capullo empieza a abrirse, no cerrado del todo ni abierto. Los tulipanes, aún en color pero cerrados, porque siguen creciendo dentro del jarrón. Las hortensias son la excepción: absorben agua también por los pétalos, así que agradecen que las sumerjas enteras diez minutos antes de colocarlas.

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