Vaqueros: cómo encontrar el que te sienta bien de verdad
El tiro y el tejido importan más que la talla. Cómo probárselos, qué mirar en la etiqueta y por qué el mismo número no vale en dos tiendas.
Encontrar un vaquero que siente bien parece cuestión de suerte y es sobre todo cuestión de saber qué mirar. Empezando por lo más importante: la talla numérica no significa nada entre marcas distintas.
El tiro es lo primero
Es lo que más cambia la silueta, más que el corte de la pierna.
Tiro alto. El más favorecedor para la mayoría: marca la cintura en su punto más estrecho, alarga la pierna y no se clava al sentarse. Es también el más cómodo para llevar todo el día.
Tiro medio. Versátil y discreto. La opción segura.
Tiro bajo. Vuelve cíclicamente. Acorta visualmente la pierna y es el más incómodo al sentarse.
El corte de la pierna
- Recto. El que mejor envejece. Favorece a prácticamente todas las siluetas.
- Pitillo. Cómodo y práctico bajo botas. Pide algo de tacón o un zapato que no corte el tobillo.
- Ancho o wide leg. Estiliza mucho si el bajo llega al empeine. Demasiado corto, corta la pierna.
- Boyfriend. Holgado y cómodo. Necesita algo ajustado arriba para no perder la forma.
- Acampanado. Alarga muchísimo con tacón; con plano necesita el bajo justo.
La etiqueta, que dice más que el escaparate
Mira la composición:
100% algodón. El vaquero clásico. No cede, se adapta con el uso y aguanta años. Al principio es rígido.
Algodón con 1-3% de elastano. El equilibrio: algo de elasticidad sin perder forma.
Más de un 5% de elastano. Muy cómodo el primer día y se da de sí en horas. A media mañana te queda grande y hay que subírselo constantemente.
Con poliéster en proporción alta. No transpira y brilla con el uso.
Cómo probárselos
- Siéntate. Es la prueba que casi nadie hace en el probador y donde se descarta la mitad. Si se clava en la cintura o se abre por detrás, no es.
- Agáchate. Comprueba que la cintura no baja.
- Mira el tiro trasero. Si hay bolsas bajo el glúteo, sobra tela; si se marca en exceso, falta.
- Los bolsillos traseros. Su posición y tamaño cambian mucho la vista. Colocados altos y algo juntos favorecen.
- Camina. Unos pasos por el probador detectan lo que quieta no se nota.
Y prueba tres tallas de cada modelo. En vaqueros, la variación entre marcas es enorme y quedarse en el número habitual es como se pierden los buenos.
El largo
Como con cualquier pantalón: pruébalo con el zapato que vas a llevar. Y si te queda largo, coger el bajo cuesta poco. Existe además el dobladillo original, un arreglo que conserva el remate característico del vaquero y merece la pena en piezas buenas.
Cuidados
Aquí está el error más extendido: lavarlos demasiado. El vaquero no necesita lavado tras cada uso. Cada cinco o seis puestas es más que suficiente, y hay quien espera bastante más.
- Del revés y a 30 grados como máximo.
- Sin suavizante, que apelmaza la fibra.
- Nunca a la secadora. Encogen y el elastano se degrada. Al aire, del revés y a la sombra.
- Para refrescarlos entre lavados, airearlos una noche fuera del armario.
Cuántos hacen falta
Con tres se cubre casi todo: uno oscuro recto o pitillo para vestir, uno de lavado medio para diario, y uno más relajado. Antes de comprar el cuarto, merece más la pena arreglar bien los que ya tienes: el bajo, la cintura si baila. Un vaquero ajustado a tu cuerpo se ve mucho mejor que uno nuevo sin tocar.