Saltar al contenido
RSS
Mujer21
Moda

Botas altas: cómo elegirlas para que no se caigan ni aprieten

La caña es lo que decide si una bota funciona. Cómo medir el gemelo, qué altura elegir según tu pierna y qué materiales ceden.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Botas Stuart Weitzman
Compartir

Las botas altas son de las compras que más se fallan, y casi siempre por lo mismo: se elige por el modelo y se descubre en casa que la caña no cierra o que bailan a cada paso.

La medida que importa

No es el número de pie: es el contorno de la pantorrilla. Mídetelo en la parte más ancha, por la tarde —las piernas se hinchan a lo largo del día— y con el tipo de calcetín o media que vayas a llevar.

Muchas marcas indican esa medida en la ficha del producto, y las que no, suelen tener un ancho estándar que ronda los 36-38 cm. Si tu medida se aleja bastante de ahí, busca modelos de caña ancha o estrecha, que existen y son la solución.

La altura

El punto donde termina la bota corta la pierna visualmente, así que importa:

  • Justo debajo de la rodilla, en la zona más estrecha: la altura más favorecedora para casi todo el mundo.
  • A media pantorrilla, en la parte más ancha: es la que peor sienta, porque corta en el punto de mayor volumen.
  • Por encima de la rodilla (mosqueteras): alargan mucho, pero se bajan al caminar si no llevan sujeción. Busca las que tengan elástico o cordón detrás.

Si eres bajita, cuanto más se acerque la caña a la rodilla, mejor: la pierna se lee como una línea continua.

Los materiales

Piel. Cede con el uso y acaba adaptándose a la pierna. Es la que mejor envejece y la que más dura. Si te queda un poco justa de caña, la piel dará de sí; si te queda muy justa, no lo suficiente.

Ante. Bonito y delicado. Necesita impermeabilizante desde el primer día y no perdona la lluvia.

Sintéticos. No ceden nunca. Lo que te queda apretado en la tienda te va a quedar apretado siempre.

Elásticas o de punto. Se ajustan solas, muy cómodas. Suelen tener menos estructura y se arrugan en el tobillo.

Qué comprobar al probártelas

  1. Siéntate y cruza las piernas. Es donde la caña aprieta si va justa.
  2. Camina. Si la caña baila y se desliza hacia abajo, va a hacerlo todo el día.
  3. Mira el hueco en el tobillo. Si sobra mucho material ahí, se arrugará y quedará abolsado.
  4. Comprueba la cremallera subiendo y bajando varias veces. Es la pieza que más falla y la más cara de reparar.
  5. Con calcetín grueso si las vas a usar en invierno de verdad.

El tacón

El de bloque y el kitten heel son los más estables para caminar. El fino y alto se clava en cualquier superficie blanda —adoquín, hierba, rejillas— y desgasta rápido la tapa.

Si las vas a llevar mucho, mira la suela: una suela de goma con dibujo agarra en suelo mojado; una de cuero liso resbala. Se puede añadir una media suela de goma en un zapatero, y es de las mejores inversiones para unas botas buenas.

Cuidados

Guárdalas de pie y con horma, o con una horma para botas o incluso una botella enrollada dentro. Dobladas por la caña se marca un pliegue permanente en el cuero.

Impermeabiliza al principio de la temporada y repite cada pocas semanas. Y si se mojan, secado a temperatura ambiente y con papel dentro: nunca junto a un radiador, que reseca y agrieta la piel.

¿Te ha servido? Compártelo

También te puede interesar