Noche de San Juan en la playa: cómo organizarte bien
Hogueras, arena, mucha gente y madrugada larga: así se prepara una noche de San Juan que se disfrute y no se sufra.
La noche más corta tiene algo hipnótico: fuego, mar y la sensación de que el verano empieza de verdad justo ahí. Lo que ya no resulta tan mágico es llegar a la playa a las once y encontrar cada metro de arena ocupado, o volver a casa a las cinco de la mañana andando porque no habías mirado el transporte. Con un poco de plan, la noche cambia por completo.
Elige el tipo de noche que te apetece
No todas las San Juan son iguales, y conviene saber a qué vas antes de decidir el sitio.
- Multitud y espectáculo. Las grandes hogueras de ciudades como A Coruña o las fiestas de Alicante son una experiencia en sí mismas, con miles de personas, música y programación oficial. A cambio: colas, calles cortadas y poca intimidad.
- Cala pequeña y grupo reducido. Mucho más tranquilo, pero hay que informarse de si esa playa permite fuego y cómo se llega (y se vuelve) sin coche.
- Fiesta de pueblo. En muchos municipios costeros hay verbena, orquesta y hoguera en la plaza o en el paseo. Es la opción más cómoda si vas con gente de edades distintas.
- Sin playa. Tierra adentro también se celebra: hogueras en la plaza, cenas al aire libre y, en Menorca, los caballos de Sant Joan en Ciutadella, que es otra cosa completamente distinta.
El sitio y la hora, lo primero
Si quieres estar en primera línea de arena, hay que llegar temprano. En las playas urbanas la gente empieza a colocarse a media tarde, y a partir del atardecer ya no queda hueco decente. Ir con luz tiene otra ventaja: ves dónde te instalas, dónde están los baños públicos y por dónde vas a salir después.
Piensa también en la marea. Una arena que a las nueve de la noche parece amplísima puede estrecharse un par de horas más tarde y dejarte con las cosas mojadas. Coloca las mochilas lo más arriba posible y no montes nada justo en la línea de agua.
Qué llevar (y qué no hace falta)
- Algo para sentarse. Una manta vieja, una esterilla o un plástico grande. La arena de noche se enfría más de lo que parece y se pega a todo.
- Una chaqueta o sudadera. Aunque hayas pasado el día en bañador, a las tres de la mañana con brisa y ropa húmeda se pasa frío.
- Comida que aguante. Tortilla, empanada, fruta, frutos secos. Nada con mayonesa ni salsas que lleven horas al calor.
- Agua, mucha más de la que crees. Y si llevas bebida, una nevera rígida pequeña con hielo mantiene el orden mejor que cinco bolsas sueltas.
- Luz. Una linterna frontal o el móvil bien cargado. Buscar las llaves en la arena a oscuras es un clásico que se evita fácil.
- Bolsas de basura. Una para lo tuyo y otra de repuesto. Al día siguiente la playa amanece como la dejamos.
- Calzado cerrado para la vuelta. Cristales, restos de hoguera y aceras: las chanclas no siempre bastan.
Lo que puedes dejar en casa: el altavoz a todo volumen, el bolso bueno, y los petardos si no sabes manejarlos. En bastantes municipios están limitados o prohibidos en la playa, y un cohete mal lanzado entre cientos de personas es un accidente esperando su turno.
Fuego y agua, con cabeza
Encender una hoguera no es libre en todas partes. Cada ayuntamiento decide si se permite, en qué playas, con qué tamaño y hasta qué hora, y la información suele estar en su web unos días antes. Merece la pena mirarlo, porque la multa existe y el aviso llega cuando ya has montado todo.
Si está permitido: madera limpia, nunca palés tratados, plásticos ni espuma. Lejos de sombrillas, hamacas y vegetación seca. Y apagada del todo con agua o arena antes de irte, no "casi apagada": las brasas enterradas siguen quemando horas después y las pisa quien pasa por la mañana.
Con el baño nocturno, prudencia. No hay socorristas, no ves las corrientes y el alcohol enfría el juicio antes que el cuerpo. Si te metes, que sea cerca de la orilla, acompañada y sin haber bebido. Los saltos de las olas y los rituales de medianoche se disfrutan igual con el agua por la rodilla.
La vuelta, decidida antes de salir
Es la parte que más noches arruina. Mira si hay servicio nocturno de metro o autobús y hasta qué hora; en muchas ciudades se refuerza esa noche, pero no en todas. Si vas en coche, deja claro desde el principio quién conduce y que esa persona no bebe. Los taxis y los VTC se saturan justo cuando todo el mundo quiere irse a la vez.
Y un acuerdo sencillo con tu grupo: un punto de encuentro fijo por si alguien se pierde entre la gente y una hora aproximada de retirada. Con la cobertura colapsada, un "nos vemos en el chiringuito de la esquina" vale más que veinte mensajes sin enviar.
Al final, la mejor noche de San Juan suele ser la sencilla: sitio elegido con tiempo, cena fácil, gente con la que te apetece estar y la vuelta resuelta. Lo demás lo pone el mar.