Playa con niños: cómo organizar la mañana para que salga bien
La hora de llegada decide casi todo. Qué llevar, cómo montar la sombra y las normas de seguridad que hay que decir antes de bajar.
Un día de playa con niños se decide antes de salir de casa. La diferencia entre una mañana estupenda y una a medias suele ser la hora y la sombra.
La hora
Llegar antes de las diez y volver a las dos, o ir a partir de las cinco. La franja de 12 a 16 concentra el máximo de radiación y de calor: es cuando se producen las quemaduras y los golpes de calor.
Además, a primera hora hay sitio, el agua está tranquila y no hay que pelearse por la sombra.
La protección solar
Es donde más se falla, y no por olvidarla sino por cantidad y por frecuencia:
- Aplicar 20-30 minutos antes de salir de casa, sobre piel seca y en cantidad generosa. El factor indicado se mide con una cantidad que la mayoría de la gente no aplica ni de lejos.
- Reaplicar cada dos horas y siempre tras el baño o tras secarse con la toalla.
- Las zonas olvidadas: orejas, empeines, nuca, raya del pelo, borde del bañador y el dorso de las manos.
- Menores de 6 meses: no deben exponerse al sol directo. Sombra y ropa.
- Camiseta de baño con protección UV. Es más eficaz y más práctico que reaplicar crema en la espalda de un niño mojado cada dos horas.
- Gorra y gafas de sol con protección UV400 real.
La sombra
La sombrilla no basta: la arena y el agua reflejan una parte importante de la radiación, así que bajo la sombrilla también hay que llevar protector.
Y para bebés, una tienda de playa con protección UV es bastante mejor que una sombrilla: protege del reflejo lateral y del viento.
Las normas antes de bajar
Se dicen en casa o en el coche, no en la orilla con ruido:
- Nunca al agua sin un adulto. Ni a mojarse los pies.
- Mirar la bandera. Roja es prohibido bañarse, sin discusión.
- Un punto de encuentro visible —la sombrilla, un chiringuito, un puesto de socorrista— por si se pierden.
- A quién acudir si se pierde: el socorrista, alguien del chiringuito, otra familia con niños.
Y un truco: escribir tu número de teléfono en el brazo del niño pequeño con rotulador, o usar una pulsera identificativa. Los socorristas lo agradecen y resuelve la mayoría de los extravíos en minutos.
La vigilancia en el agua
Lo mismo que en piscina y por la misma razón: el ahogamiento es silencioso. Quien se está ahogando no grita —el sistema respiratorio está ocupado en respirar— ni agita los brazos como en el cine.
Un adulto asignado, sin móvil, a distancia de brazo con los pequeños. «Estar todos pendientes» significa que no lo está nadie.
Y los manguitos y flotadores no son dispositivos de seguridad: son juguetes. Si hace falta flotación, chaleco homologado.
Qué llevar
- Agua abundante, más de la que calcules.
- Comida que aguante el calor: fruta entera, frutos secos, bocadillos de conserva. Nada con mayonesa ni con huevo poco cuajado.
- Nevera portátil con acumuladores, a la sombra.
- Toallas y una muda seca por niño.
- Botiquín pequeño: tiritas, gel para picaduras, antiséptico.
- Bolsa para la basura.
- Un cubo y una pala: entretienen más que cualquier juguete caro.
Al volver
Ducha con agua dulce, secar bien —incluidos los oídos, para evitar la otitis del nadador— e hidratar la piel.
Y vigilar la hidratación el resto del día: los niños se deshidratan más rápido y no piden agua hasta que ya tienen sed.