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Ocio y Viajes

Playa con niños: cómo organizar la mañana para que salga bien

La hora de llegada decide casi todo. Qué llevar, cómo montar la sombra y las normas de seguridad que hay que decir antes de bajar.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Familia en la playa con sombrilla
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Un día de playa con niños se decide antes de salir de casa. La diferencia entre una mañana estupenda y una a medias suele ser la hora y la sombra.

La hora

Llegar antes de las diez y volver a las dos, o ir a partir de las cinco. La franja de 12 a 16 concentra el máximo de radiación y de calor: es cuando se producen las quemaduras y los golpes de calor.

Además, a primera hora hay sitio, el agua está tranquila y no hay que pelearse por la sombra.

La protección solar

Es donde más se falla, y no por olvidarla sino por cantidad y por frecuencia:

  • Aplicar 20-30 minutos antes de salir de casa, sobre piel seca y en cantidad generosa. El factor indicado se mide con una cantidad que la mayoría de la gente no aplica ni de lejos.
  • Reaplicar cada dos horas y siempre tras el baño o tras secarse con la toalla.
  • Las zonas olvidadas: orejas, empeines, nuca, raya del pelo, borde del bañador y el dorso de las manos.
  • Menores de 6 meses: no deben exponerse al sol directo. Sombra y ropa.
  • Camiseta de baño con protección UV. Es más eficaz y más práctico que reaplicar crema en la espalda de un niño mojado cada dos horas.
  • Gorra y gafas de sol con protección UV400 real.

La sombra

La sombrilla no basta: la arena y el agua reflejan una parte importante de la radiación, así que bajo la sombrilla también hay que llevar protector.

Y para bebés, una tienda de playa con protección UV es bastante mejor que una sombrilla: protege del reflejo lateral y del viento.

Las normas antes de bajar

Se dicen en casa o en el coche, no en la orilla con ruido:

  • Nunca al agua sin un adulto. Ni a mojarse los pies.
  • Mirar la bandera. Roja es prohibido bañarse, sin discusión.
  • Un punto de encuentro visible —la sombrilla, un chiringuito, un puesto de socorrista— por si se pierden.
  • A quién acudir si se pierde: el socorrista, alguien del chiringuito, otra familia con niños.

Y un truco: escribir tu número de teléfono en el brazo del niño pequeño con rotulador, o usar una pulsera identificativa. Los socorristas lo agradecen y resuelve la mayoría de los extravíos en minutos.

La vigilancia en el agua

Lo mismo que en piscina y por la misma razón: el ahogamiento es silencioso. Quien se está ahogando no grita —el sistema respiratorio está ocupado en respirar— ni agita los brazos como en el cine.

Un adulto asignado, sin móvil, a distancia de brazo con los pequeños. «Estar todos pendientes» significa que no lo está nadie.

Y los manguitos y flotadores no son dispositivos de seguridad: son juguetes. Si hace falta flotación, chaleco homologado.

Qué llevar

  • Agua abundante, más de la que calcules.
  • Comida que aguante el calor: fruta entera, frutos secos, bocadillos de conserva. Nada con mayonesa ni con huevo poco cuajado.
  • Nevera portátil con acumuladores, a la sombra.
  • Toallas y una muda seca por niño.
  • Botiquín pequeño: tiritas, gel para picaduras, antiséptico.
  • Bolsa para la basura.
  • Un cubo y una pala: entretienen más que cualquier juguete caro.

Al volver

Ducha con agua dulce, secar bien —incluidos los oídos, para evitar la otitis del nadador— e hidratar la piel.

Y vigilar la hidratación el resto del día: los niños se deshidratan más rápido y no piden agua hasta que ya tienen sed.

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