Menopausia: qué pasa realmente y qué opciones hay
Sofocos, sueño, huesos y ánimo. Qué es esperable, qué tratamientos existen y por qué la terapia hormonal cambió de recomendación.
La menopausia es la última menstruación, y se diagnostica cuando han pasado doce meses sin regla. Lo que la mayoría de las mujeres vive es la perimenopausia: los años previos, con ciclos irregulares y síntomas fluctuantes, que pueden durar de cuatro a diez años.
Lo que es esperable
- Sofocos y sudores nocturnos. Los más característicos. Afectan a una mayoría de mujeres y pueden durar años.
- Alteraciones del sueño, a veces por los sofocos y a veces por sí mismas.
- Cambios de ánimo, irritabilidad, y en algunas mujeres síntomas depresivos o de ansiedad nuevos.
- Sequedad vaginal y molestias en las relaciones. A diferencia de los sofocos, esto no mejora con el tiempo: tiende a ir a más si no se trata.
- Cambios urinarios: urgencia, infecciones más frecuentes.
- Redistribución de la grasa hacia el abdomen.
- Pérdida acelerada de masa ósea en los primeros años.
- Niebla mental: dificultad de concentración y de encontrar palabras. Es real y suele mejorar.
La terapia hormonal
Merece explicación porque su recomendación cambió dos veces y muchas mujeres tienen una idea desactualizada.
En 2002, un gran estudio hizo que se abandonara masivamente por miedo al riesgo de cáncer de mama y cardiovascular. Análisis posteriores mostraron que aquella población era mayor y llevaba años desde la menopausia, y que los riesgos no se trasladan igual a mujeres que la inician cerca del inicio de la menopausia.
La posición actual de las principales sociedades científicas es que, para mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años desde la menopausia, con síntomas que afectan a su calidad de vida y sin contraindicaciones, el balance beneficio-riesgo es favorable.
Es el tratamiento más eficaz para los sofocos y protege el hueso. No es para todo el mundo —hay contraindicaciones claras: cáncer de mama, antecedentes trombóticos, enfermedad hepática— y la decisión es individual, con un profesional.
Para la sequedad vaginal existe además tratamiento hormonal local, con absorción mínima, que se puede usar en muchos casos en que el sistémico no está indicado.
Alternativas no hormonales
Existen fármacos no hormonales con eficacia demostrada sobre los sofocos, que prescribe el médico. Y medidas que ayudan:
- Ropa por capas y tejidos naturales.
- Habitación fresca para dormir.
- Identificar desencadenantes: alcohol, picante, cafeína, estrés.
- Ejercicio, sobre todo de fuerza: mejora ánimo, sueño, composición corporal y hueso.
- Dejar de fumar, que adelanta la menopausia y empeora los síntomas.
- Hidratantes y lubricantes vaginales específicos.
Sobre los suplementos de isoflavonas y plantas: la evidencia es inconsistente y no están exentos de interacciones. Conviene comentarlos.
Lo que no se ve y más importa
Dos cosas silenciosas que merecen atención:
El hueso. La pérdida se acelera mucho en los primeros años. Calcio y vitamina D adecuados, ejercicio de impacto y fuerza, y valoración de densitometría según factores de riesgo.
El riesgo cardiovascular, que aumenta tras la menopausia. Es el momento de revisar tensión, colesterol y glucemia.
Cuándo consultar
Si los síntomas afectan a tu vida, no hay que aguantarlos. Y sin esperar si hay sangrado después de doce meses sin regla: eso siempre se estudia.