Setas: cómo salir al monte sin acabar en urgencias
Las reglas populares para distinguir comestibles de venenosas son falsas todas. Qué hacer de verdad y qué normativa aplica.
La temporada de setas llena los montes y también las urgencias. Y casi todas las intoxicaciones vienen de fiarse de reglas populares que no funcionan.
Los mitos que hay que descartar
Ninguna de estas reglas sirve, y creerlas mata:
- «Si la plata se ennegrece, es venenosa». Falso.
- «Si un animal la come, es comestible». Falso: muchos animales toleran toxinas que a nosotros nos matan.
- «Las que crecen en madera son seguras». Falso.
- «Si huele o sabe bien, es buena». La Amanita phalloides —la oronja verde, responsable de la mayoría de las muertes por setas en Europa— tiene buen sabor.
- «Cocinándolas se elimina el veneno». Falso para las amatoxinas, que son termoestables. Sí es cierto que algunas especies solo son tóxicas crudas, pero eso no vale como regla general.
- «Las de color vivo son las peligrosas». Falso: la más letal es blanca y verdosa, con aspecto anodino.
La única regla válida
Se recoge solo lo que se identifica con seguridad absoluta, especie por especie. Y en caso de la más mínima duda, se deja.
Lo que de verdad funciona:
- Salir con alguien que sepa, las primeras temporadas.
- Sociedades micológicas. Hay en casi todas las provincias, organizan salidas y muchas ofrecen revisión gratuita de lo recogido.
- Puntos de revisión en farmacias y ayuntamientos de zonas seteras.
- Guías de campo serias, no una aplicación de identificación por foto: no son fiables para esto y ninguna debería usarse como criterio para comer algo.
Y aprende bien pocas especies. Es más seguro conocer a fondo cinco que reconocer a medias treinta.
La recogida
- Cesta de mimbre, nunca bolsa de plástico. La cesta deja caer las esporas por el monte y evita que las setas fermenten y se estropeen.
- Corta o extrae entera según la especie —la base es a menudo lo que permite identificarla— y tapa el hueco.
- Separa las que no conozcas del resto: una sola seta tóxica contamina la cesta entera.
- No recojas ejemplares viejos, pasados o muy húmedos.
- Respeta el entorno: no remuevas el suelo ni destroces lo que no vas a llevarte.
La normativa
Varía mucho por comunidad autónoma y por monte. En bastantes zonas hace falta permiso, hay cupos por persona y día, y hay montes privados o acotados donde recoger es directamente ilegal.
Consulta las normas de tu comunidad antes de salir: las multas son considerables y las revisiones en temporada, frecuentes.
Si hay intoxicación
Esto es lo importante: muchas intoxicaciones graves dan los primeros síntomas entre 6 y 24 horas después. Un malestar tardío tras comer setas es una señal de alarma mayor, no menor, porque las especies más peligrosas son las de periodo de latencia largo.
Ante cualquier síntoma —náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal— tras comer setas:
- Acudir a urgencias sin esperar.
- Llevar restos de las setas cocinadas o crudas: es lo que permite identificar la especie.
- Avisar de si comió más gente.
- Instituto Nacional de Toxicología: 91 562 04 20, 24 horas.
Y una navaja con cepillo y una cesta de mimbre son todo el equipo que hace falta, además de un buen calzado.