Mercadillos navideños: cuáles merecen el viaje y cómo organizarlo
Los de España que valen la pena y los europeos clásicos. Cuándo ir para no encontrarte con todo el mundo.
Los mercadillos navideños se han multiplicado y no todos merecen un desplazamiento. Estos son los criterios y los que suelen cumplirlos.
En España
La Feria de Santa Lucía, en Barcelona. Frente a la catedral, desde el siglo XVIII. Es el más antiguo del país y el que mejor conserva el carácter tradicional, con los caganers y el tió.
Plaza Mayor de Madrid. El clásico, muy céntrico y muy concurrido. Especializado en figuras de belén, adornos y artículos de broma para Nochevieja.
Feria de Belenes de Sevilla, en la Avenida de la Constitución, con artesanía de figuras de gran calidad.
Vitoria-Gasteiz, Bilbao y San Sebastián, con mercados navideños de ambiente muy cuidado y buena gastronomía.
Los pueblos. Muchos municipios organizan mercados de artesanía y belenes vivientes que, sin la fama de los anteriores, suelen ser más auténticos y mucho menos masificados. Merece la pena mirar la agenda de la provincia.
En Europa
Los clásicos, con la advertencia de que están muy llenos:
Alemania es el origen de la tradición: Núremberg, Dresde —el Striezelmarkt, uno de los más antiguos—, Colonia y Múnich.
Estrasburgo, que se presenta como capital de la Navidad, con todo el casco antiguo implicado.
Viena, Praga y Budapest, con mercados muy fotogénicos y buena comida de calle.
Bruselas y las ciudades flamencas, más manejables.
Cuándo ir
Casi todos abren a finales de noviembre y cierran entre el 23 de diciembre y Reyes.
Para evitar la masificación:
- Entre semana, y a poder ser en la primera quincena de diciembre.
- A media mañana para ver los puestos con calma, o al anochecer si lo que se busca es el ambiente con las luces. Las dos cosas a la vez no suelen poder ser.
- Evitar el puente de diciembre y los fines de semana previos a Navidad, que son los días de mayor afluencia del año.
Cómo organizarlo
- Reservar alojamiento con mucha antelación. En las ciudades con mercado famoso, los precios se disparan y el alojamiento céntrico se agota meses antes.
- Comprobar las fechas exactas en la web oficial: varían cada año y algunos cierran el 24 por la tarde.
- Tren o vuelo entre semana, bastante más barato.
- Combinar con la ciudad: un mercadillo se ve en dos o tres horas. Como único motivo de un viaje se queda corto; como parte de una escapada urbana, funciona muy bien.
Qué llevar y qué esperar
- Abrigo de verdad, gorro, guantes y calzado impermeable y cómodo. Se está muchas horas de pie y quieto, que es cuando más frío se pasa.
- Efectivo. Muchos puestos pequeños no aceptan tarjeta, y en algunos países se cobra una fianza por la taza del vino caliente que se devuelve al entregarla.
- Presupuesto realista: la comida y la bebida en el mercadillo salen caras, y es una parte de la experiencia.
- Cuidado con la cartera. Las aglomeraciones son el escenario habitual de los carteristas: bolso cerrado y delante, y nada en los bolsillos traseros.
Y con niños
Funcionan bien, con dos advertencias: el frío se les hace largo y las aglomeraciones agotan. Conviene ir pronto, tener un plan de refugio en caliente cerca, y acordar un punto de encuentro por si se separan.
Y llevar el número de teléfono escrito en el bolsillo del abrigo del niño pequeño, que en una multitud vale más que cualquier instrucción.