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Hogar

La factura de la luz en invierno: dónde se va de verdad el dinero

No es la bombilla ni el cargador enchufado. Son la calefacción, el agua caliente y unos pocos electrodomésticos. Qué cambiar y qué es un mito.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Termostato y radiador en una vivienda
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La factura de invierno se dispara y la reacción habitual es apagar bombillas y desenchufar cargadores. El problema es que ahí no está el dinero.

Dónde se va de verdad

En una vivienda española media, la climatización y el agua caliente sanitaria se llevan la mayor parte del consumo energético del hogar. Después vienen los electrodomésticos grandes —frigorífico, lavadora, secadora, horno— y muy por detrás, la iluminación y los aparatos en espera.

Eso significa que un grado menos en el termostato ahorra más que todas las bombillas de la casa juntas.

Calefacción: lo que más rinde

  • Baja el termostato. La recomendación es 19-21 grados de día y 15-17 por la noche. Cada grado de más supone en torno a un 7% más de consumo.
  • Apaga las habitaciones que no usas, o al menos cierra los radiadores.
  • Purga los radiadores al principio de la temporada. Un radiador con aire calienta la mitad.
  • No los tapes. Un sofá delante o ropa secándose encima bloquea la convección.
  • Papel de aluminio o panel reflectante detrás de los radiadores que están en pared exterior: devuelve al interior el calor que se pierde por el muro.
  • Aísla lo que puedas. Burletes en puertas y ventanas y cortinas gruesas por la noche. Es lo más barato con más efecto.
  • Termostato programable: calentar por horas según cuándo estás en casa evita el gasto de calentar una casa vacía.

Agua caliente

Duchas más cortas y, si hay termo eléctrico, tenerlo a 60 grados —no más, y no menos por seguridad sanitaria— y programado para calentar en las horas más baratas.

Un cabezal de ducha de bajo caudal reduce el gasto de agua caliente de forma notable sin que se note en la presión.

Los electrodomésticos que sí importan

  • Secadora: de los que más consumen. Tender siempre que se pueda.
  • Lavadora: el 90% de su consumo es calentar el agua. Lavar a 30 grados en lugar de a 60 ahorra mucho y limpia igual de bien en ropa normal.
  • Horno: aprovechar para hacer varias cosas de una vez y no abrirlo cada dos minutos.
  • Frigorífico: el único que está encendido siempre. Limpiar la rejilla trasera, no meter comida caliente y comprobar las gomas de la puerta.

Los mitos

«Dejar la calefacción baja todo el día gasta menos que encenderla y apagarla». Es falso en la mayoría de las viviendas: mantener una casa vacía a temperatura cuesta más que calentarla al volver.

«Los aparatos en espera se llevan una fortuna». Consumen, sí, pero suponen una fracción pequeña del total. Merece la pena una regleta con interruptor, no una cruzada.

«Los electrodomésticos gastan más al arrancar». El pico de arranque existe y dura segundos: es irrelevante.

La tarifa

Es donde más gente paga de más sin saberlo. Dos cosas que revisar una vez al año:

La potencia contratada. Mucha gente tiene más de la que necesita, y se paga esté o no en uso. Si nunca te salta el diferencial, probablemente puedes bajarla.

El tipo de tarifa. Con discriminación horaria compensa si puedes desplazar lavadora, lavavajillas y termo a la franja barata. Si no, puede salir peor.

Comparar tu consumo real en la web de la distribuidora antes de contratar nada es lo que evita cambiarse a una tarifa peor por una llamada comercial.

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